La Carta de la Tierra es una declaración internacional de principios fundamentales que busca guiar a la humanidad hacia un futuro más justo, sostenible y pacífico en el siglo XXI. Surgida de un extenso proceso de consulta global, este documento visionario promueve el respeto a la vida en todas sus formas, la integridad ecológica, la justicia social y económica, y una cultura de paz duradera. Se ha convertido en un marco ético esencial para inspirar acciones y compromisos en comunidades, instituciones y gobiernos de todo el mundo.
En este espíritu de cooperación y liderazgo, el 24 de octubre de 2025, la Fundación Salvatierra, en alianza con el Pacto Global de Mujeres Líderes, el cual es un movimiento también liderado por Tere Salvatierra, en el cual la Fundación Salvatierra participa activamente dentro de la Comisión de Medio Ambiente, y junto con otras destacadas integrantes del pacto, organizó la conmemoración del 25° aniversario de la Carta de la Tierra. Este evento significativo reunió a personalidades del Consejo Internacional de la Carta de la Tierra, líderes académicos, representantes gubernamentales y actores clave de la sociedad civil, creando un espacio de diálogo y renovado compromiso.
Durante la ceremonia, y como parte central de la celebración, diversas universidades del Estado de Puebla firmaron un convenio de adhesión a los principios de la Carta de la Tierra. Esta firma simbólica, pero profundamente práctica, representa el compromiso de estas instituciones de integrar estos valores universales en su gestión, investigación, docencia y proyección social. El acto marcó un hito en la transformación del ámbito educativo, fomentando una conciencia profunda sobre la sostenibilidad global y la ética planetaria entre las nuevas generaciones.
Para la Fundación Salvatierra, la Carta de la Tierra ha sido una brújula moral, inspirando cada acción de reforestación, cada iniciativa solidaria y cada esfuerzo por construir una comunidad más unida y respetuosa con el planeta. Celebrar este aniversario fue reafirmar la convicción de que, a través de la colaboración y el compromiso activo de todos los sectores, es posible sembrar las semillas de un mundo donde la vida, en toda su diversidad, sea protegida y celebrada.